
El sumo es claramente el deporte tradicional de Japón. El sistema que se usa en la actualidad es muy similar al que se ha venido utilizando desde tiempos inmemoriales.
Las menciones más antiguas de Sumo se encontraron en el Kojiki, un libro del año 712, el más viejo ejemplar existente del japonés escrito. Relata una leyenda acerca de como la posesión de las islas japonesas se consiguieron por un combate de sumo. Según el libro, hace unos 2.500 años, los dioses Takemikazuchi y Takeminakata pelearon en las costas de Izumo a lo largo de la costa del Mar del Japón o Mar del Este, hasta que el último finalmente perdió. El control del archipiélago fue cedido a los hombres que dirigía Takemikazuchi, lo cual siempre se ha aprovechado para legitimar la ascendencia divina del Emperador.
En la época prehistórica, el Sumo parece haber sido realizado en rituales agrícolas para implorar buenas cosechas.

El Sumo en aquellos primeros tiempos tendía a ser violento, sin presas prohibidas, una verdadera lucha hasta el final. Se dice que el Emperador Suinin (29 A.C.-70 D.C.) hizo una especial petición a Nomi no Sukune, un alfarero de Izumo, para que luchara contra Taima no Kehaya, un matón de la actual Nara. Los dos lucharon durante unos instantes hasta que Sukune finalmente lanzó varios devastadores golpes sobre el estómago y el plexo solar de Kehaya, que quedó mortalmente herido. Desde entonces Sukune ha sido inmortalizado como “El padre del sumo”.
El primer combate históricamente autentificado tuvo lugar en el año 642, cuando la Emperatriz Kogyoku (r. 642-645) hizo que sus guardias de palacio practicaran sumo para entretener a los enviados de la Corte de Paekche de Corea. La costumbre del “tenran-zumo” (Sumo en presencia imperial) se mantiene aún en el presente, aunque de forma diferente.
Durante el reinado del Emperador Shomu (r. 724-749), muchos luchadores (sumotori) fueron reclutados de todas partes del país para practicarlo en el jardín del Palacio Imperial en una festividad llamada “sechie” y que se celebra cada año en el 7º dia del 7º mes lunar (cada Agosto por el calendario actual). .Al final del siglo VIII, el Emperador Kanmu (r. 781-806) hizo del sechie-zumo un acontecimiento anual en su corte, y la costumbre continuó hasta el periodo Heian (794-1185).
Durante el reinado del Emperador Saga (r. 809-823) la práctica del sumo fue fomentada como un arte marcial; Se establecieron reglas y se refinaron las técnicas. El sumo vino a ser practicado todo lo mas como un arte marcial por las clases guerreras.

Oda Nobunaga (1534-82), gran señor feudal, era particularmente aficionado al sumo. En Febrero de 1578, reunió a cerca de 1.500 sumotori de todo el pais para un torneo en su castillo. Hasta entonces no había límites definitivos en la arena en donde el Sumo se practicaba; El espacio era delimitado simplemente por la gente que les rodeaba formando un círculo mirando el combate o esperando su propio turno para luchar. Como el patronaje garantizaba una buena vida, muchos prometedores rikishi rivalizaban con otros en el ring para conseguir que un daimyo les echara el ojo. Las clasificaciones ponían el nombre del feudo al cual servían en vez de su lugar de nacimiento, como se hace hoy en día algunas veces tomando nota de la prefectura del registro familiar en vez del lugar de nacimiento. Durante el periodo Edo se inició el sistema de clasificaciones.
En los últimos tiempos se ha incrementado la internacionalización del Sumo con luchadores de Hawai, Taiwan, Brasil, Argentina, Mongolia y otros países, lo cual le ha dotado de un mayor interés.
Las reglas del sumo son extremadamente sencillas. Para empezar, hay que resaltar que no existen varias categorías según el peso de los luchadores, sino que todos estan encuadrados dentro de la misma clasificación o banzuke. El objetivo de cada luchador es enviar a su oponente fuera del ring (dohyo) o conseguir que cualquier parte de su cuerpo (excepto las plantas de los pies) toque el suelo. Los luchadores no pueden tirar del pelo, atacar a los ojos o golpear con el puño cerrado. Si al finalizar un torneo el luchador consigue más victorias que derrotas, ascenderá en la clasificación (banzuke), y si no, descenderá puestos.

Hay dos maneras de abandonar el Sumo: intai y haigyo. Cuando un rikishi ya ha adquirido el derecho para un Toshiyori-kabu (el derecho a usar uno de los nombres de oyakata), él puede intai. Pero cuando no ha adquirido ninguno de esos nombres, está forzado a haigyo. Esto significa que abandona para siempre el mundo del sumo profesional, aunque puede aún permanecer vinculado a este deporte como ojeador para una heya, usar sus habilidades culinarias para abrir un restaurante de chanko (estofado de estilo sumo) o entrenar a luchadores de sumo amateurs.
Los combates están llenos de rituales. De hecho, el propio combate es lo que menos tiempo tarda en realizarse. En sumo, como en todas las artes marciales japonesas, la cortesía y el ritual se respetan y los combates comienzan con una inclinación de cabeza de ambos luchadores, como saludo. Tras retirarse brevemente a su rincón y realizar algún shiko (levantar la pierna y dejarla caer violentamente contra el suelo), los contendientes se colocan frente a frente en cuclillas para frotarse las manos y aplaudir una vez, estirar ambos brazos con las palmas de las manos hacia arriba, volver estas hacia abajo y completar este ritual poniéndolas sobre las rodillas, mostrando de esta forma a su oponente que acude al combate sin portar ningún tipo de arma oculta. A continuación se retiran de nuevo a su rincón, en donde beberán el chikara-mizu, agua purificadora con la que se enjuagarán la boca, escupiéndola posteriormente. Comenzará entonces una especie de guerra psicológica en la que los luchadores se estudiarán varias veces antes de decidirse a comenzar el combate. Durante todos estos rituales, cada luchador cogerá de su rincón un puñado de sal que arrojará al dohyo para purificarlo antes del combate.
El combate comienza cuando las manos de ambos luchadores tocan el dohyo. Se supone que ambos rikishi deben tocar con ambas manos antes de empezar. Una salida falsa (matta) ocurre cuando un rikishi empieza antes que el otro, y actualmente está castigado con una sanción económica.
A veces los dos rikishi caen a la vez. Aunque no esté muy claro el vencedor, el gyoji tiene que indicar uno. Los jueces pueden, entonces, subir al dohyo para deliberar, a lo que se llama "mono-ii". El resultado final puede ser la ratificación de la decisión del árbitro, cambiar su decisión o llamar a los dos rikishi para que repitan el combate.
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